La turquesa es una piedra ornamental de tonos azules y verdes que se ha utilizado durante siglos en joyería. Su color y las vetas naturales que pueden atravesarla hacen que cada pieza tenga un aspecto diferente. En esta guía te explicamos qué es, de dónde procede, qué significado cultural tiene y cómo cuidar tus joyas de turquesa.
¿Qué es la turquesa?
La turquesa es un fosfato hidratado de cobre y aluminio. Puede presentar un color azul cielo, azul verdoso o verde. Algunas piezas muestran líneas oscuras o marrones conocidas como matriz: son restos de la roca que acompañan al mineral. Una matriz visible no significa por sí sola que la piedra sea de peor calidad; su aspecto es también una cuestión de gusto.
La turquesa tiene una dureza aproximada de 5 a 6 en la escala de Mohs. Su resistencia varía de unas piezas a otras y también depende de los posibles tratamientos de estabilización. Por eso conviene conocer las características concretas de la gema al elegir una joya.
Origen e historia de la turquesa
El nombre llegó a las lenguas europeas a través del francés turquoise, relacionado con las antiguas rutas comerciales que atravesaban Turquía. La turquesa se ha apreciado en culturas muy distintas, entre ellas el antiguo Egipto, Persia y diversos pueblos indígenas de América. Los yacimientos históricos de la región de Nishapur, en el actual Irán, son especialmente conocidos.
En joyería se combina tanto con plata como con otros metales. Los tonos azules y verdes de la piedra destacan especialmente en monturas de plata de ley 925.
¿Qué significa la turquesa?
En distintas tradiciones, la turquesa ha simbolizado la amistad, la protección y la buena fortuna. También se asocia popularmente al mes de diciembre. Estas asociaciones pertenecen a la historia y al simbolismo de las gemas: no hay evidencia científica de que llevar turquesa cure enfermedades, mejore la circulación o actúe como antidepresivo.
Cómo limpiar y cuidar la turquesa
La turquesa puede verse afectada por los cosméticos, los perfumes, los aceites de la piel y determinados productos químicos. Para conservar mejor su color y acabado, ponte las joyas después de aplicar cremas o perfumes y quítatelas antes de limpiar, ducharte o practicar actividades que puedan golpearlas.
Para la limpieza habitual utiliza agua tibia con un poco de jabón suave, sin dejar la piedra en remojo durante mucho tiempo. Aclara con cuidado y seca con un paño blando. Evita los limpiadores ultrasónicos y el vapor, así como el calor intenso y los disolventes, especialmente si la turquesa ha sido tratada.
Turquesa en anillos artesanales
Los anillos con turquesa permiten apreciar las variaciones de color y las vetas de la piedra. Puedes explorar este anillo de turquesa y plata 925 y otros modelos en nuestra colección de anillos artesanales. Si dudas sobre la talla, consulta la guía para medir tu dedo.
Fuente gemológica: Gemological Institute of America (GIA): conservación y limpieza de la turquesa.